Peces con sueños de màquina: Viento, Mar y líquido refrigerante/ Capítulo 1 - Venus city

 

 

Peces con sueños de máquina: Viento, Mar y líquido refrigerante

Capítulo 1 - Venus city

Venus City ha sido una de las tantas ciudades flotantes que empezaron a crecer rápida y desproporcionadamente, tras las masivas huidas de los continentes por los devastadores cambios en el clima. Después que la tierra pareciera convertirse en el cementerio de la humanidad, así como el escaso y exclusivo éxodo hacia el espacio, estas estructuras fueron las únicas con la capacidad para sostener a la humanidad de pie en el planeta. Su tecnología ofrecía la posibilidad de gravitar sobre el agua y viajar a otros sitios de acuerdo con lo que decidían sus gobernantes. Modernas y de gran progreso, se convirtieron rápidamente en el destino de millones que querían buscar una oportunidad para sacar algo de provecho. Venus City era un sitio que Dios había abandonado, y Camilo Salazar sería aquel quien transformaría el destino de millones, gracias a una insospechada y desmesurada ambición que acreditaba a algo divino. Un destino que cruzaría sus planes y el de la ciudad, en el principio del fin desde el momento en que los hombres buenos decidieron un día dejar de hacer algo.

 

―¡Ciudad a la vista!― decía el vigía apostado en lo alto de aquel cumulo de piezas metalicas remendadas llamado bote. Se escuchaban murmullos entre los pasajeros sobre Venus City con algo de recelo.

―Creo que es mejor no entrar a esa ciudad, he escuchado cosas extrañas en el puerto sur, muchos han perdido contacto con algunos familiares y no hay quien pueda dar razón, en la ciudad viven sociedades con gobiernos diferentes, entre quienes viven en la parte baja y alta. ―allá creo que también viven algunos de los nuevos hombres, los que ya empezaron a cambiar su genética por la de seres humanos a la de tecnología ciber. ―Decían entre si un par de hombres jóvenes cubiertos entre todo tipo de vestimentas raídas que se perdían entre los centenares de migrantes que se atiborraban en el barco. Y allí Camilo Salazar sentado guardaba silencio, observando como su rumbo se fijaba a aquel punto brillante del horizonte en medio de la interminable tormenta que debían atravesar.

Mientras el grupo de navíos aceleraba a través de la tempestad que por momentos tragaba barcos en medio de la noche. En algún momento la ciudad fue divisada por las colonias de embarcaciones, un objeto de gran brillo, como un lucero que los guiaría hasta recibir la señal de los traficantes para poder alcanzar a esta enorme creación. La espera implicaba arriesgarse a las temperaturas extremas del océano, seres mutantes y creaciones biónicas liberadas por la humanidad durante la ultima guerra en las profundidades del océano. Algo que para pequeñas embarcaciones armadas con basura tecnológica de todo tipo era la mayor de las odiseas. A esto se sumaba que su barco debía aguantar ciertas velocidades y el peso de todas personas que buscaban un nuevo porvenir.

Tras días de duros embates del mar, los barcos que pudieron seguir a flote recibieron el mensaje de cruzar los anillos exteriores de Venus City, los cuales eran la primera forma de seguridad de la ciudad flotante. Estos contaban con una red de alta tensión y armas automáticas sobre atalayas acuáticas que eran operadas por sistemas informáticos. No habían extrañamente muchas de estas estructuras en varios kilómetros, lo que parecía ser una barrera simple de evadir, permitiendo que todos lo barcos pasaran uno tras otro para ser identificados por láseres que escaneaban toda la embarcación.

―dicen que hay algún tipo de animal o robot que sigue la ciudad y es como un perro guardián que puede comer todo tipo de cosas ―. Esta ciudad flotante parece mas bien una fortaleza―. O mas bien una cárcel―. Murmuraban otras personas delante de Camilo Salgado escuchando con atención esta información. Mientras la embarcación se acercaba, se podía observar con mas detalle las grandes y grises paredes metálicas de mas de 800 metros que bordeaban Venus City. Hasta que en un punto se observaba una saliente que parecía servir como desembarcadero, y allí se hallaba una media docena de hombres uniformados con armas. La cola de barcos se hizo nuevamente para bajar personas y cajas de diferente tamaños y diseños.

Para ingresar a la ciudad se debía pagar para tener vía libre. Gracias a corruptos agentes de gobierno que recibían dinero, elementos tecnológicos, minerales valiosos, y seres humanos. Los cuales podían ser esclavizados para trabajos u obligados a estar en situaciones de las cuales no volvían. Con el fin de satisfacer ciertas necesidades de quienes requerían ser entretenidos en este mundo de lo que alguna vez fue una orgullosa humanidad.

Camilo Salgado observa la confianza que existía entre quienes eran los capitanes de las distintas navíos y quien al parecer dirigía aquel puerto. Al llegar al barco en que viajaba Camilo, el capitán sonrió e hizo un exagerado y enérgico saludo militar. ―Escoria, ¿Que me traes entre esas latas para que puedas entrar?― señor comandante, traigo artículos provenientes de tierras muy interiores, en donde aun se pueden encontrar riquezas de la tierra.- decía aquel capitán del barco mientras señalaba algunas cajas que bajaban junto a las demás que se habían acumulado-. Además hay un nuevo grupo que pueda servir a la economía de la ciudad.

Así era entonces que estos grandes colosos con la apariencia de ser la esperanza de muchos eran en sus mas oscuras esferas de poder, una lugar en el que moraban las perversiones de sus habitantes. Elites mutadas por los injertos biomecanicos o cambios biológicos en búsqueda de satisfacer el deseo de una raza superior. Sectas llenas de creencias paganas de nuevos dioses que les permitían desfigurar todo aquello que los hacia humanos. Pero que muy oculto entre sus torres observaban con desprecio a los organismos mortales que se aferraban a su ignorancia de un mundo que no les pertenecía. Esto se había convertido hace mucho en una guerra silenciosa, entre quienes evolucionaban y quienes protegían sus propios intereses.

La ciudad se dividía en sectores exclusivos y en los que toda una mezcla sin control de culturas que convergían e intentaban mantener un propio orden. Ya que eran tantos que simplemente no había esperanza de no dañar la ciudad si se intentaba hacer algo en contra de las poblaciones subterráneas por parte de sectores que conservaban fervientemente creencias de superioridad.

Venus City era caótica, llena de contrastes y con una población que se acercaba a unos 15 millones de habitantes, pero que en un principio tan solo eran un par de docenas de miles. Pero ante el rezago y la posibilidad de que muriese la ciudad, sus lideres decidieron permitir una entrada paulatina y controlada. lo que finalmente se convirtió en una imparable oleada de nuevos habitantes, provenientes de todas partes.

Y allí como uno de los millones que habían llegado a aquella ciudad, Camilo Salazar levantaba su frente para observar las enormes compuertas que le daban la bienvenida a la ciudad blasfema que Dios había abandonado, pero que delegaba como menester celestial erradicar tal lugar profano y así encontrar la redención de la humanidad.